
Antes de comenzar, aclarar lo que la palabra “siesta” significa. Este término proviene de la expresión <hora sexta> designando el tiempo del día desde las doce del mediodía, hasta las tres de la tarde en el que se hacía una pausa de las labores cotidianas para reponer energía.
Es una costumbre que se practica, sobre todo, en España. Aunque este no es el único país, sino que también en Latinoamérica, en los países bañados por las aguas del Mediterráneo, en China, en Taiwán y en Filipinas también se hace.
Consiste en un descanso de algunos minutos tras haber almorzado; y es aconsejable que no sea demasiado extensa, ya que puede interponerse con el descanso nocturno trastornando el reloj biológico natural y practicarla en lugares con poca luminosidad y tranquilos .
Los posibles efectos han sido investigados durante tiempo, encontrándose algún beneficio. Un estudio afirma que la cifra de sufrir un infarto fatal disminuye un 37% en las personas que echan la siesta habitualmente. El doctor Eduardo Estivill también lo confirma así.
Si la siesta se hace de ochenta minutos, mejora la circulación, la salud en general y previene el estrés. También favorece los mecanismos de aprendizaje y de la memoria, proporcionando mayor facilidad para prolongar la jornada.
Sus efectos pueden variar según la persona. Mientras que para algunos resulta un descanso gratificante, estimulante y reparador; para otros puede provocar lo contrario: mal humor, jaquecas y un pésimo rendimiento durante el resto del día. Los factores externos, como el comer en abundancia ó las costumbres culinarias, son los productores de que en la hora de la siesta aumente la propensión al sueño.
Siendo la siesta una costumbre ancestral, todavía hoy se puede afirmar que ofrece cuantiosos beneficios a la salud, constituyendo un elemento primordial en nuestro bienestar cotidiano.
Leticia Gandarias
Escrito por 4aeso