Un día en Plencia

Después de un largo curso lleno de exámenes, por fin ¡¡ llegó el verano!!
Empezamos con mucha ilusión a ir a la playa, a la piscina y a tomar el sol, como tantas veces habíamos planeado en los recreos del colegio.
Así pasó el mes de Julio entero, realizando el mismo plan todos los días que hacía bueno.

Decidimos que teníamos que hacer algo diferente, y entre todas pensamos excursiones que podíamos realizar para hacer un poco de ejercicio y cambiar de ”aires”.

Uno de estos planes fue ir a pasar el día entero a Plencia. Se fue animando bastante gente, al final acabamos yendo nueve personas. Esa mañana nos despertamos todos muy temprano, preparamos la comida y quedamos para ir todos juntos en metro hasta allí.

Sabíamos que en Plencia había un monitor que organiza diversas excursiones cerca de la playa, y decidimos alquilar unas cuantas piraguas que nos dieron junto con un remo para cada uno. Nos pusimos todos por parejas en las canoas, y al cabo de un rato, empezamos a remar poco a poco.

Al principio nos costó un poco salir hacia el mar, porque casi nadie había practicado antes este deporte, y era difícil ponerse de acuerdo para remar al mismo tiempo. Cuando por fin conseguimos alcanzar más velocidad, vimos a lo lejos unas rocas y al lado una pequeña playa. Nos dirigimos hacia allí rápidamente, porque queríamos ver de cerca el lugar y descansar un rato en la cala. Al llegar allí nos costó bastante bajarnos de las piraguas sin volcar, ya que las olas chocaban fuertemente contra las rocas y era complicado mantener el equilibrio. La cala estaba muy silenciosa, únicamente se oía el ruido del mar y  los chillidos de las gaviotas a lo lejos. Después de estar un rato allí, decidimos volver a la orilla de nuevo. Por el camino a una de mis amigas se le cayeron las gafas de bucear e intentamos recuperarlas, pero se sumergieron hasta el fondo. Luego estuvimos un rato bañándonos en medio del mar, y más tarde subimos costosamente de nuevo a las canoas.De regreso a la orilla, hicimos una carrera para ver quien llegaba antes. Luego nos fuimos a cambiar porque teníamos mucho frío, y tras dejar las piraguas y todo recogido nos fuimos a casa.

Nos lo pasamos muy bien todos y nos gustaría volver a repetir esta experiencia el verano que viene.

Sofía Basterra

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