CONTRA LA MESA
Eran las 8 de la tarde, muy pronto para una niña de 14 años y muy tarde para una de tres. Después de cenar fuimos a ver los dibujos animados y como yo era la pequeña me tocó sentarme en el suelo. Me senté en frente de una mesa de hierro y mi hermano, en una de estas , me dió un empujón y fui viendo como me dirigía hacia la mesa. Todo pasó muy rápido. Empecé a llorar pues nunca había visto tanta sangre caer de mi cara, estaba asustada. Mi hermano al ver esto, lleno de angustia, se fue directamente a su cuarto .
Mi padre me cogió rápidamente y me llevó al hospital. Mientras estábamos en el coche pude notar que mi padre no iba tranquilo, es decir, estaba bastante nervioso porque iba muy rápido.
Cuando llegué al hospital me atendió un médico muy majo y me dijo: “si te portas bien tendrás una recompensa”. Esas palabras se me quedaron grabadas, ya que soy muy golosa. Después de darme los puntos el médico me dió una piruleta como me prometió y por ello me fui muy contenta a casa.
mariana gortazar