Una mañana de junio con mi afán de colaborar, movilice a todos mis tíos y a una buena parte de la policía de Las Arenas.
Estábamos todos mis hermanos en casa al cuidado de la persona que trabajaba en ella mientras mis padres trabajaban. Después de varios lloros y gritos, decidí salir a hacer un recado con mis hermanos pequeños. Les compre unas golosinas para que me hicieran mas caso y en un instante de distracción desapareció uno de ellos, entonces tenia tres años.
Corrí hacia la tienda de golosinas, pensando que estaría ahí, pero cual fue mi sorpresa al no verlo por ninguna parte. No sabia que hacer, lo único que se me ocurrió fue tocar al timbre a mi prima para que se ocupara de mi otro hermano.
Inicie la búsqueda muy asustada porque pasaba el tiempo y no aparecía, volví a casa pensando que quizás podría estar ahí, pero ni rastro.
Salieron a la calle conmigo la persona que trabajaba en mi casa, mí hermana y alguna amiga. La policíal nos pidió una descripción de mi hermano. Nadie se atrevía a llamar a mis padres. Revisamos tiendas, preguntamos a la gente y nada.
Al cabo de un tiempo, no sabría decir cuanto pero a mi me pareció interminable , la policía tuvo una llamada de un comercio de la zona, en donde se encontraba mi hermano.
Fuimos a recogerle y la empleada de la tienda no explico que llevaba tiempo ahí pero que al estar jugando con las construcciones tan tranquilo no habían reparado que estaba solo. Solamente se dieron cuenta en el momento de cerrar la tienda y no ver a ninguna madre que lo recogiera.
Todo finalizo bien, pero yo me lleve el mayor susto de mi vida.
Almudena Chapa Gortázar. 4ºA