MI VIAJE A ESTAMBUL

A principios de Junio, gané inesperadamente un concurso de pintura, cuyo premio consistía en un viaje a cualquier destino europeo.

Tras considerar las múltiples posibilidades, mi elección fue Estambul una inmensa ciudad con mas de quince millones de habitantes. 

Llegué allí con mis padres. Nos pareció una ciudad preciosa, con unas costumbres diferentes a las nuestras, principalmente por tratarse de un país musulmán. 

Yo, nunca había visitado un lugar en el que se practicara el Islam. Es una ciudad cuya mayor peculiaridad reside en su situación entre dos continentes: Asia y Europa. Visitamos múltiples mezquitas así como barrios típicos de esta ciudad. Realizamos también un crucero por el Bósforo,  que es el canal que separa ambos continentes. 

Nuestro último día fue domingo por lo que teníamos que acudir a misa. El sábado, decidimos informarnos en el hotel sobre el horario de las escasas misas católicas de la ciudad.

Tras dos horas de búsqueda en diversas guías y en Internet, nos dijeron que había una que se celebraría a las diez de la mañana del día siguiente. La Iglesia estaba situada en una zona alejada de nuestro hotel por lo que acudir a misa nos supuso un “madrugón”. 

Decidimos que lo mejor sería pedir un taxi. Al introducirnos en él le dijimos nuestro destino al amable pero un poco despistado taxista. Le costó un poco llegar a la Iglesia ya que al ser esta cristiana no era demasiado conocida para los estambulíes.  

Por fin, llegamos al templo. Al entrar, y con mucha amabilidad nos entregaron un libro a cada uno en el que había unas letras que decían: “New english holy bible” (nueva santa Biblia inglesa). A  continuación, en las peticiones pidieron por la reina Isabel de Inglaterra. Todo nos estaba pareciendo muy raro hasta que nos dimos cuenta de que era la misa para celebrar la ordenación de una nueva sacerdotisa.

El taxista en vez de llevarnos a la Iglesia católica que le habíamos dicho nos había llevado a una anglicana próxima a esta.

 Verónica González-Pinto 4ºA

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