Septiembre 30, 2007

Estas líneas van dedicadas a mis antiguos compañeros, ya que se merecen un pequeño recordatorio por todos esos años que hemos vivido juntos tanto en los buenos como en los malos momentos.
Es irónica la ilusión con la que viví los días previos al diez de septiembre porque todo se nubló esa misma mañana por un sentimiento de añoranza. Esa fecha tan esperada por todos se convertía para mi en el principio de una nueva etapa de mi vida.
Aquella mañana de septiembre, recordé sin esfuerzo alguno la misma mañana del año anterior, aquel pequeño patio en el que esperabamos la presentación de los nuevos profesores.
El curso fue breve pero intenso, repleto de momentos agradables de recordar y otros mejor para el olvido. Pero en estos momentos, los negativos carecen de importancia. Buenos momentos, muchos. Con cuál quedarme, difícil decisión. Veo fotos y recuerdo ocasiones como, esa inolvidable excursión que nuestro profesor de gimnasia organizó a Huesca.
Aquella salida, con un precio no muy asequible, estuvo plagada de risas y algún que otro disgusto. La primera actividad que llevamos a cabo: rafting. Y el primer problema: los buzos de neopreno, con olor a pescado y algún que otro “agujerito”. Una vez en la barca todo fue sobre ruedas, hasta que L.M. ignorando los consejos de nuestro guía, se cayó o la empujaron al agua.
La segunda y más peligrosa de todas: hidrospeed. La actividad consiste en lanzarse río abajo (con rápidos), en una inestable tabla y con aletas. Para familiarizarnos con este deporte, recibimos una clase de introducción de la que nadie sacó provecho. Por este motivo, varios de nosotros sufrimos pequeños percances: I.G. y otra vez L.M. tuvieron que abandonar el río ya que creían que se ahogaban. N.M. perdió su tabla y se quedó enganchada en una roca, algo parecido fue lo que le pasó a J.A. Y yo, que no quería ser menos, me choqué contra la roca más grande del río y perdí el control de la tabla. L.P. y M.R. siguieron mi ejemplo. Después de un intenso día, regresamos al albergue, donde pasamos un noche movidita, tan movidita, que a las seis de la mañana, el profesor como castigo, nos amenazó con sacarnos a correr en bañador por la calle, con una temperatura de 2ºC. De todos los momentos vividos aquel año, este es el más destacable.
Espero que este curso no sea para menos, de momento tengo una buena impresión de mi nuevo colegio y desearía que no cambiase.
IRUNE MÉNDEZ
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Escrito por 4aeso
Septiembre 29, 2007

Voy a dar mi opinión acerca de unos libros que me encantaron y que recomiendo vivamente. Se trata de la trilogía de Marianne Curley: “Los Elegidos”, “La Oscuridad” y “La Llave”. Son libros que a mi parecer son muy originales: los capítulos se dividen en personajes, que narran en primera persona sus propios sentimientos y pensamientos.
Esta trilogía relata la historia de un grupo de adolescentes que han nacido con habilidades sobrenaturales (sanar con las manos y mover objetos con la mente). Este equipo, se une contra la diosa del Caos, quien tiene sus propios vasallos que viajan al pasado para modificarlo y así hacer del mundo un absoluto caos.
En mi opinión, creo que son libros que enganchan mucho ya que la escritora narra la historia especialmente bien y el argumento es interesante. De esta trilogía, mi libro favorito es “La Oscuridad” pero los otros dos también me gustaron mucho, ya que he leído varias veces cada uno. Los tres son muy intrigantes y cuando acabas de leer uno de ellos, puedo asegurar que no puedes esperar para empezar el siguiente.
Tengo que añadir que el último de los libros, “La Llave”, tiene un desenlace especialmente triste. Sin embargo, no voy a explicar lo que sucede, para no revelar el misterioso final.
Animo a la gente a que lea esta entretenida y enigmática trilogía, la cual realmente merece la pena.
Isabel Echániz Macarulla
4º ESO A
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Escrito por 4aeso
Septiembre 15, 2007
Hola a tod@s:
Me gustaría compartir mis experiencias vividas este verano a la hora de adentrarme en la lectura, como una aventura más. He tenido el placer de leer algunas obras literarias como: Desde un tren africano de Miguel Aranguren, La Cartaginesa de Elisabeth Heilander, Un saco de canicas de Joseph Joffo y Cinco panes de cebada de Lucía Baquedano. Os voy a hablar un poco de éste último, ya que lo considero uno de los más bonitos de entre los cuatro que he citado. Este libro trata de una joven llamada Muriel que, tras terminar la carrera universitaria como profesora, es destinada a un pueblo situado en el Pirineo Navarro, llamado Beirechea. Su deseo era encontrarse en un colegio de grandes y nuevas instalaciones, con alumnos deseosos de aprender, pero sus ilusiones se perdieron cuando llego allí y se encontró con una escuela de instalaciones rudimentarias, descuidadas y con alumnos cerrados a la cultura, cuyo único objetivo en la vida era dedicarse al trabajo de sus padres: la ganaderia y la agricultura. Al principio, todo le pareció extraño y hostil y su único deseo era irse de allí cuanto antes; pero su mentalidad da un giro de 180º tras luchar contra diferentes obstáculos y, poco a poco, a medida que pasa el tiempo, va descubriendo en la gente generosidad, comprensión, sencillez, alegría…También encuentra el amor en un joven agricultor, llamado Arive. Juntos lucharán por mejorar la situación agrícola y económica de los habitantes del pueblo.
Te animo a leer este libro y muchos más “La lectura es el viaje de los que no pueden tomar el tren” ¡No te arrepentirás!
Realizado por: Beatriz Martínez Orbegozo.
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Escrito por 4aeso